martes, 12 de septiembre de 2023

Cooperativas en Perú: El Camino hacia la Capitalización

Nilda Estela Guevara
Karim Vargas Tavera

Las cooperativas destacan en el panorama empresarial global como entidades únicas y valiosas por ser modelos empresariales y sociales. Internacionalmente reconocidas por esta perspectiva, tienen como objetivo principal mejorar el bienestar de sus miembros y de la comunidad en su conjunto.  Son pilares de solidaridad, equidad y trabajo colectivo, y su capacidad para involucrar a grupos históricamente marginados, como mujeres, jóvenes, minorías étnicas y personas de bajos ingresos, es especialmente destacable. Además, su estructura democrática y colectiva les otorga una admirable resiliencia, que se hace particularmente patente en momentos de crisis.

Debido a su contribución a la sociedad y a las personas, es imperativo impulsar estrategias que potencien su autonomía e independencia financiera. En este contexto, la capitalización emerge como una solución prometedora. Esta estrategia, que algunas cooperativas ya han adoptado, permite fortalecer el patrimonio y aumentar sus recursos propios y el capital de trabajo. El resultado es una mayor autonomía económica y un reforzado poder de decisión por parte de los socios sobre el rumbo de la cooperativa. Además, la capitalización disminuye la dependencia de financiamiento externo y habilita recursos para mejorar servicios, actualizar tecnologías y ampliar beneficios para sus miembros.

Sin embargo, en Perú, el camino hacia la capitalización se ha encontrado con obstáculos. Factores como el desconocimiento sobre sus ventajas, la tendencia a priorizar repartos inmediatos sobre reinversiones a largo plazo, la falta de educación cooperativista y un marco legal que no facilita esta práctica, se han combinado para limitar su implementación.

Para superar estos desafíos y fomentar la capitalización, se esencial una inversión en educación, una adecuación normativa y una asesoría técnica eficiente y efectiva por parte de las instancias públicas competentes. La clave está en educar a los miembros de las cooperativas sobre los beneficios de reinvertir los excedentes, instaurando una fuerte cultura de reinversión de las ganancias. De igual forma es importante fortalecer las capacidades administrativas y gerenciales, promoviendo una gestión transparente y eficiente.

A su vez, es fundamental que, a nivel nacional, se impulse la reforma legal que facilite y promueva la capitalización. Las cooperativas operan en un mercado donde compiten con entidades con fines de lucro que tienen acceso más sencillo al capital y, por ende, crecen con mayor rapidez. En este contexto, las cooperativas requieren un apoyo sólido de parte del Estado y su representación gremial para impulsar políticas de capitalización.

En conclusión, las cooperativas representan un modelo empresarial social de enorme potencial para el bienestar colectivo. Aunque la ruta hacia su capitalización enfrenta desafíos, con el apoyo adecuado y una mentalidad orientada hacia el futuro, las cooperativas peruanas pueden florecer aún más en el escenario económico del país.

lunes, 4 de septiembre de 2023

 Fortaleciendo el Futuro de las Cooperativas: Compromiso, Educación y Sostenibilidad

Nilda Estela Guevara

Karim Vargas Tavera

En un escenario global en constante transformación, las cooperativas han demostrado ser una fuerza formidable. Su enfoque colaborativo y la promoción del beneficio mutuo las han convertido en pilares esenciales en diversos territorios aportando al Desarrollo Económico Local. Sin embargo, para seguir siendo relevante y efectivo en un mundo en evolución, es imperativo que estas organizaciones se adapten a los desafíos modernos. En este sentido, las estrategias de gobernanza actualizadas y la educación cooperativa se destacan como los cimientos para su éxito y sostenibilidad a largo plazo.

El compromiso de socios y socias con sus cooperativas no es solo una muestra de confianza en la organización, sino también una afirmación de la importancia que la cooperativa tiene en sus vidas. La base de esta confianza radica en la claridad y comprensión mutua. Es por ello que los socios deben tener una comprensión nítida del propósito y los objetivos de su cooperativa desde el inicio de sus operaciones. Esta claridad evita malentendidos y distorsiones sobre el papel de la cooperativa en relación con sus miembros. Al mismo tiempo, permite a los miembros establecer expectativas realistas y acordes con la estructura y misión de la cooperativa.

Es común que las personas se unan a una cooperativa atraída por los beneficios tangibles que ofrece, como acceso a financiamiento, capacitación y asistencia técnica. Sin embargo, suele haber un desconocimiento sobre las responsabilidades que conlleva la membresía. Esta falta de comprensión puede desencadenar descontento y frustración si las expectativas no se cumplen. Sin embargo, es fundamental que socios y socias entiendan que el funcionamiento de una cooperativa está intrínsecamente ligado al entorno político, económico y social en el que opera. Las limitaciones y desafíos forman parte integral de su existencia y no pueden ser analizados de manera aislada.

Para abordar estos desafíos y promover una comprensión más profunda, es necesario enfocarse en la educación cooperativa. La educación constante, tanto dentro de la organización como dirigida a los responsables gubernamentales involucrados en el fortalecimiento de las cooperativas, es esencial para asegurar un conocimiento sólido de la gobernanza cooperativa y su funcionamiento integral. Los miembros deben estar empoderados con información para comprender sus roles y responsabilidades, así como para valorar la contribución única de las cooperativas en la economía y sociedad.

Las cooperativas desempeñan un papel insustituible en la construcción de economías locales fuertes y comunidades sólidas. Sin embargo, para asegurar su éxito a largo plazo, deben abrazar tres pilares fundamentales: transparencia con sus miembros, establecer vínculos sólidos con los stakeholders que generen confianza, y mantener eficiencia y eficacia en sus asuntos empresariales como sociales. Además, es crucial adoptar prácticas de economía circular para optimizar recursos y minimizar impactos ambientales negativos.

En conclusión, las cooperativas no solo han demostrado su valor a lo largo del tiempo, sino que también tienen el potencial de liderar en un mundo en constante cambio. La evolución de estas organizaciones radica en la actualización de sus estrategias de gobernanza y en la promoción de la educación cooperativa. Al nutrir el compromiso y la comprensión de sus miembros, las cooperativas no pueden solo sobrevivir, sino prosperar como agentes de cambio positivo en la sociedad y la economía.

viernes, 25 de agosto de 2023

Cooperativas Cafetaleras: Cimiento del Cooperativismo Agrario en Perú

Nilda Estela Guevara
Karim Vargas Tavera

Las cooperativas cafetaleras no son simplemente una historia de éxito dentro del agronegocio peruano; su aporte al PBI nacional es indiscutible, así como el impulso a la economía de los territorios cafetaleros; su trayectoria y resistencia han sido esenciales para consolidar y perpetuar la existencia del movimiento cooperativo en el país. Al analizar el impacto de las cooperativas cafetaleras en la estructura cooperativa agraria peruana, es crucial entender cómo contribuyeron, tanto directa como indirectamente, a su fortalecimiento y evolución.

Modelo de resiliencia:

El movimiento cooperativo en el Perú alcanzó su pico durante la reforma agraria iniciada a comienzos de la década de 1960, con procesos destacados en la Convención de Cusco. Esta dinámica cooperativa continuó durante el mandato de Belaunde y alcanzó su mayor notoriedad durante el período de Velasco, etapas que han sido objeto de intensos debates.

Durante este período, el Estado peruano impulsó el cooperativismo (sin considerar el principio de la libre adhesión) y se orientó hacia un modelo basado en cooperativas de producción - laboral, donde las relaciones salariales prevalecían entre los beneficiarios de la reforma agraria. Este sistema enfrentó crisis significativas que, en nuestra perspectiva, erosionaron los fundamentos de la reforma agraria.

Los mecanismos de parcelación, sumados a la corrupción, deterioraron la imagen del modelo cooperativo, llegando a asociarlo con fracasos, corrupción e incluso actividades terroristas. Esta percepción negativa dominó el panorama de los años 90. Esa época presentó un escenario desfavorable para las cooperativas debido a una crisis económica, corrupción y terrorismo.

Hacia finales de los años 90, comenzó un notable proceso de reactivación cooperativa, centrado principalmente en el sector cafetalero. Esta resurgencia, apoyada por sectores políticos tanto de izquierda, como de derecha y centro, es crucial para comprender el paisaje cooperativo actual. Las cooperativas que lograron sobrevivir a las adversidades, incluidos el cierre de Agrobanco y la amenaza de Sendero Luminoso, identificaron una ventana de oportunidad en el mercado europeo. Este mercado mostró un creciente interés en la caficultura orgánica, alineándose con una tendencia global de comercio justo que promovía precios diferenciados y justos para los productos, por encima de las cotizaciones diarias en bolsa. Esta perspectiva de un producto más orgánico y con un valor agregado representó una excelente oportunidad para pequeños productores.

Fomento de la cultura cooperativa:

El auge del café orgánico y el comercio justo hacia finales de los 90 abrió oportunidades en el mercado europeo. Las cooperativas cafetaleras, al aprovechar estos nichos, demostraron que el modelo cooperativo podía ser competitivo y rentable a nivel internacional. La reconstrucción dinámica del modelo cooperativo dio lugar al florecimiento de diversos cultivos como cacao, banano y granos andinos. Este proceso revitalizó el movimiento cooperativo agrario, convirtiéndolo nuevamente en un actor en ascenso, despertando interés y siendo escenario de luchas ideológicas.

Abogacía y legislación:

El auge de este movimiento cooperativo no pasó desapercibido para el Estado. Las autoridades de la Sunat observaron el crecimiento de las cooperativas, especialmente las cafetaleras, y vieron una oportunidad para incrementar los ingresos estatales. Esto llevó a la implementación de diversas medidas fiscales, como la del marzo de 2005, en la que la Sunat impuso un pago de 1,5 soles por cada 100 soles agrarios. Esta acción fue percibida como un abuso extremo, provocando una fuerte movilización del sector cooperativo que resultó en la suspensión de la medida. Además, la Sunat comenzó a exigir que los productores agrarios poseyeran un RUC. Sin embargo, esta demanda se aplicó de manera desigual, ya que se exigió a las cooperativas y sus socios, pero no a los copiadores intermediarios que operaban con comprobantes de acopio.

Frente a desafíos regulatorios, las cooperativas cafetaleras no se quedaron de brazos cruzados. Su activismo, evidenciado en la movilización contra medidas fiscales injustas y en la promulgación de la "Ley del Acto Cooperativo", reafirmó la importancia de las cooperativas en el panorama económico peruano. Estas acciones no solo beneficiaron al sector cafetalero, sino a todo el cooperativismo agrario al sentar precedentes legislativos y regulatorios.

En conclusión, las cooperativas cafetaleras no solo prosperaron en su nicho, sino que, con su resistencia, innovación y activismo, cimentaron el camino para el florecimiento del cooperativismo agrario en el Perú. Su legado va más allá del grano; es un testimonio de la fortaleza y la promesa del cooperativismo en el país.

 

martes, 22 de agosto de 2023


LA CONTRIBUCIÓN DE LAS COOPERATIVAS A UNA CULTURA DE CONSUMO DE CAFÉ

Nilda Estela Guevara
Karim Vargas Tavera

 En los últimos años, las cooperativas cafetaleras en Perú han impulsado un fenómeno que ha desmentido el mito de que el café es una bebida solo para lugares fríos. En las regiones de ceja de selva, donde se encuentran los territorios cafetaleros, no se consumía masivamente el café, pero esto ha cambiado gracias a las innovaciones de las cooperativas.

El Nacimiento de la Cultura del Café en las Regiones Cafetaleras de Perú

La historia de este cambio comienza en 2003, con la inauguración de la cooperativa Oro Verde en la ciudad de Lamas, San Martín. Le siguieron otras importantes cooperativas, como CENFROCAFÉ en 2008 y Sol y Café, ACPC Pichanaki, Cocla, entre otros. CECOVASA, en particular, ha instalado cafeterías en al menos cuatro distritos en los valles de Sandia, Puno, y ha sido instrumental en hacer que el café peruano sea reconocido internacionalmente.

Promoviendo el Café Peruano

Las organizaciones cooperativas articuladas a su gremio han alentado esta iniciativa implementando desde 2004 el concurso nacional del café, celebrado en 13 ediciones consecutivas. La finalidad de este concurso fue demostrar que las cooperativas peruanas producen café de calidad.

Además, las cooperativas identificaron que el café de alta calidad que exportaban no era consumido por sus propios socios e iniciaron un proceso para alentar el consumo de cafés de calidad dentro de sus organizaciones, implementando diversas estrategias como la compra mínima por socio (aprobado en Asambleas), instalación de centros de producción, desarrollo de cursos de preparación y catación, entre otros.

Empoderamiento Local y Desarrollo Territorial

Los socios de las cooperativas comenzaron a regalar y vender café a sus familiares y vecinos, lo que llevó a la estandarización de la calidad del café y su posicionamiento como un producto emblemático de sus territorios. Las cooperativas también fomentaron a los jóvenes a emprender cafeterías, ofreciendo recursos y formación en áreas como la catación, tostado, y barismo.

La identidad de los territorios cafetaleros se fortaleció, como se evidencia en la Región San Martín, Jaén, Pichanaki, que han logrado posicionarse con una diversificación de cafeterías.

La sostenibilidad

La corriente del consumo de café peruano llegó a Lima en el año 2018, marcando un nuevo comienzo con cafeterías donde el insumo principal es el café producido en cooperativas locales. Entre las primeras en introducirse en esta tendencia estuvieron Cafeteria Puma Coffee y Cafetería APU-Cenfrocafé.

En la actualidad, la celebración del Día del Café Peruano ha tomado una dimensión especial, y se ha convertido en una verdadera fiesta para los amantes de esta bebida.

Para garantizar que esta celebración perdure en el tiempo, es esencial asegurar la cadena de suministro. Esto implica crear un contexto adecuado en el cual los productores cafetaleros, organizados en sus cooperativas, puedan continuar produciendo el café excepcional por el cual han sido reconocidos tanto por catadores internacionales como por los propios peruanos. De esta manera, todos podremos seguir disfrutando de esta deliciosa bebida oscura, que tiene el poder no solo de deleitar nuestros paladares, sino también de aclarar nuestras mentes

 

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